#SoyQuienDecide: contra los estereotipos de género que limitan a la infancia

Según datos del Global Early Adolescent Study, realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Universidad John Hopkins (EEUU) con datos de 15 países, los estereotipos comienzan a ser dañinos para los niños a partir de los 10 años, que es, según la investigación, la edad en la que éstos arraigan de forma definitiva. Mucho antes de llegar ahí, sin embargo, los niños han ido interiorizando esos estereotipos en casa, en el colegio, con los amigos y a través de los medios de comunicación, lo que demuestra que la lucha contra los estereotipos comienza desde la más tierna infancia.

Por Adrián Cordellat

Según escribe Clara Alemann, consultora de la División de Género y Diversidad del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en un artículo publicado en el diario El País, a los seis años las niñas ya suelen haber hecho propios los mensajes recibidos durante su crianza y comprenden “que su apariencia física es un aspecto vital de su identidad, y que su cuerpo es su punto de venta ante el mundo que las rodea”. Los chicos, por su parte, según la propia Alemann, a esa misma edad, “socializados a partir de un modelo limitado de masculinidad”, asimilan también que se los va a valorar mucho más por su coraje y su fuerza física, que por su capacidad para ser respetuosos o sensibles.

La experta alude solo a algunos de los muchos estereotipos con los que son marcados a fuego niños y niñas desde su nacimiento. Estereotipos que sin darnos cuenta les limitan y les cierran puertas, abocándolos a un pasillo con una única salida. “Los estereotipos de género les están contando a nuestras niñas y niños cómo deben ser, cómo deben expresarse, cómo deben vestir, a qué pueden jugar, qué deben leer, qué tienen derecho a sentir y qué no, a qué pueden aspirar, qué les puede gustar… Si realmente fuésemos conscientes de lo limitantes que son, seríamos mucho más cuidadosos en no transmitírselos”, afirma Alba Alonso Feijoo, fundadora del proyecto RealKiddys y promotora de la iniciativa #SoyQuienDecide para erradicar los estereotipos de género.

El papel de los padres

Sin saberlo, y por supuesto sin quererlo, los padres transmitimos a nuestros hijos muchos estereotipos de género a través de la ropa, los juguetes o las expresiones que utilizamos en nuestro día a día. Nos olvidamos de que nuestros hijos son únicos y de que, como explica Alba Alonso, “no llegan a este mundo en cajitas rosas o azules por mucho que les forcemos, aunque casi siempre sea de manera inconsciente, a vivir en ellas”.

“Los estereotipos de género les están contando a nuestras niñas y niños cómo deben ser, cómo deben expresarse, cómo deben vestir, a qué pueden jugar, qué deben leer, qué tienen derecho a sentir y qué no, a qué pueden aspirar o qué les puede gustar”

Y por respetar esa unicidad, esa personalidad única de cada niño, pasa en primera instancia la lucha contra los estereotipos. Una lucha que ha arrancado con fuerza entre las mujeres, gracias según Alba al movimiento feminista, que ha permitido a las chicas “acceder a determinados mundos masculinos sin ser juzgadas por ello”. Más difícil lo tienen los chicos. El ejemplo claro es que aceptamos que una niña se vista de Spiderman, pero nos cuesta más asimilar que un niño quiera enfundarse el vestido de una de las protagonistas de Frozen. ¿Por qué? “La verdadera razón no deja de ser de lo más triste. Que una niña sea líder, le guste el fútbol o se convierta en empresaria se considera hoy en día como subir de categoría. Que un niño disfrute de alguna manera el mundo femenino bien sea a través de sus gustos, sus aficiones o la opción de su futura carrera profesional supone todo lo contrario. Todo lo femenino está infravalorado”, reflexiona Alba.

Para permitir que nuestros hijos puedan explorar sus propios caminos, lejos de estereotipos que les marcan senderos limitantes, nuestra función como madres y padres, según la fundadora de RealKiddys, pasaría “simplemente por acompañarlos y no decidir por ellos”. Aunque a veces esas decisiones propias puedan no ser aceptadas o bien vistas por la sociedad. “Si saben que nosotros estamos a su lado serán lo suficientemente valientes como para seguir siendo únicos”, explica Alba, que añade que de esta manera la sociedad “podrá enriquecerse en vez de generar más y más copias de dos únicos modelos en los que muy poca gente llega a encajar”.

En Navidad también #SoyQuienDecide

La campaña #SoyQuienDecide cogió impulso hace precisamente dos años, en plena campaña navideña, para luchar contra los catálogos y los juguetes sexistas, porque los juguetes, como explica Alba, ayudan a los niños “a construir y entender” el mundo que les rodea. ¿Ha evolucionado la lucha contra los estereotipos en este aspecto?, le preguntamos a la promotora del movimiento. “Afortunadamente hay un par de firmas que están cogiendo el testigo de la ruptura con los estereotipos de género y lo están haciendo bastante bien. Pero en la mayoría de los centros comerciales se sigue vendiendo de la misma manera. Creemos que nuestros hijos son libres para elegir porque les preguntamos qué es lo que quieren, pero todo a su alrededor les está diciendo qué es lo que tienen que elegir”.

Para la autora de RealKiddys la pervivencia de estos modelos es una cuestión de dinero. “Te lo dice todo el mundo: yo vendería ropa de otros colores, pero es que solo me piden azul y rosa”. En el fondo, para Alba Alonso, como consumidores todos somos culpables de seguir con esta limitante diferenciación por sexos. “Si fuésemos tan inteligentes como para criticar y abandonar este mundo tan estereotipado, el marketing sería otro”, afirma al respecto.

“Creemos que nuestros hijos son libres para elegir porque les preguntamos qué es lo que quieren, pero todo a su alrededor les está diciendo qué es lo que tienen que elegir”

En ese sentido, para la experta es “fundamental” fomentar el pensamiento crítico en los niños para que en la cultura del “todo vale” en la que estamos insertos sean capaces de ser personas con personalidad e ideas propias, y no parte de “la masa” uniforme. Unos niños y niñas auténticos que, según Alba Alonso, “enriquecerían muchísimo más a toda la sociedad en multitud de aspectos”.

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Autor entrada: Adrián Cordellat

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