Mikel Iturriaga: “Si cocinas en casa es bastante posible que reduzcas tu exposición a la morralla que vende la gran industria alimentaria”

Fotos de Ainhoa Gomà.

Mikel Iturriaga empezó su carrera en El País como periodista de la sección de Cultura, pero cansado de girar en la rueda de la industria musical buscó nuevos retos. Hoy es uno de los periodistas gastronómicos más reconocidos de nuestro país gracias a su espacio ‘El Comidista’, un blog que, merced a su repercusión, es ya casi una sección más dentro de la edición digital del diario El País. “Ahora mismo, lo que ocurre es que el tráfico manda, y los medios españoles saben perfectamente que la información sobre comida genera tráfico”, afirma. Hablamos con él sobre periodismo gastronómico, nutrición, obesidad y toda esa clase “de mierda que NO son comida” pero que nos venden como tal. Porque, como afirma Iturriaga, “cuanta más información gastronómica o alimentaria de calidad tenga la gente, mejores decisiones podrá tomar en este terreno tan importante”.

Por Adrián Cordellat

Con tu blog ‘El comidista’, ahora convertido ya casi por méritos propios en una sección dentro de la edición digital de El País, has revitalizado el periodismo gastronómico en nuestro país. ¿Demuestra el éxito de tu blog que este tipo de periodismo sí que interesa?

Sin pecar de falsa modestia, no creo que yo haya revitalizado el periodismo gastronómico: como mucho en El Comidista hemos animado a unas cuantas personas a cocinar y a interesarse por la alimentación y la gastronomía, un pequeño logro del que todo el equipo nos sentimos bastante orgullosos, y más teniendo en cuenta cómo está el patio de aficionado a los precocinados y la comida industrial mala. Pero bueno, respondiendo a tu pregunta, sí, que una web como esta tenga tráfico prueba que hay interés por la buena comida, sea la que tú haces en casa, la que tomas en los restaurantes o la que encuentras en las tiendas.

Te hacía la pregunta anterior porque durante mucho tiempo el periodismo gastronómico parecía haber sido arrinconado en los medios.

Puede ser que estuviera arrinconado, sobre todo si lo comparas con la presencia que tenía en los medios anglosajones, por ejemplo: se daba la paradoja de que países en los que, según la creencia, se comía peor (Reino Unido o Estados Unidos), dedicaban más espacio a la comida que ese presunto paraíso gastronómico que era España. Ahora mismo, lo que ocurre es que el tráfico manda, y los medios españoles saben perfectamente que la información sobre comida genera tráfico.

¿Por qué consideras que es importante que los medios de comunicación dediquen espacio a la gastronomía?

Por un hecho muy simple: todo el mundo come. Mejorar tu alimentación, tanto en aspectos gustativos como nutricionales, es mejorar tu vida. Cuanta más información gastronómica o alimentaria de calidad tenga la gente, mejores decisiones podrá tomar en este terreno tan importante.

Te hemos escuchado a veces decir que en tu blog hablas de comida, no solo de cocina.

Si en El Comidista habláramos sólo de cocina, nos acabaríamos aburriendo. Guisar nos encanta, pero también nos interesa la comida desde otros puntos de vista, desde la producción de alimentos hasta la política alimentaria.

“Daba la paradoja de que países en los que, según la creencia, se comía peor (Reino Unido o Estados Unidos), dedicaban más espacio en los medios a la comida que ese presunto paraíso gastronómico que era España”

Es que muchas veces parece que asociamos el periodismo gastronómico a la alta cocina, a los platos imposibles solo aptos para quienes puedan permitirse pagar cientos de euros por un cubierto, así que se agradece que también hables de comida. ¿Se puede educar en nutrición a los lectores haciendo periodismo gastronómico?

Por supuesto. Ya sólo el mensaje “cocina en casa” es básico en unos tiempos en que los occidentales cada vez dejamos nuestra alimentación más en manos de terceros, con todos los peligros que eso conlleva. Si cocinas en casa, es bastante posible que reduzcas tu exposición a la morralla que vende la gran industria alimentaria, con sus productos ultraprocesados cargados de azúcar, sal, grasas trans e ingredientes de escaso valor nutricional. Si en el periodismo que haces pones en valor la buena comida, los buenos restaurantes y los elaboradores de productos que hacen bien las cosas, estás lanzando un mensaje: piensa en lo que comes, no caigas en histerias, aprecia lo bueno y mantente alerta ante las mentiras y los timos.

En ese sentido, ¿consideras que falta información y educación nutricional en nuestro país?

Falta muchísima información nutricional, y buena parte de la responsabilidad la tienen nuestros gobernantes, que por un lado hacen poco por educar en la buena dirección, y por otro, no ponen coto a los desmanes de la industria. Un ejemplo: ¿cómo es posible que se pueda bombardear a los niños con publicidad o márketing de productos demostradamente insanos, con las salvajes tasas de obesidad infantil que nos gastamos? ¿Por que en vez de una normativa duramente restrictiva, se deja el asunto en manos de las propias empresas a través de “códigos de autorregulación” que no funcionan?

Como comentabas antes, a veces miramos por encima del hombro a países como EEUU o Inglaterra (con su fast food y sus fish and chips) con la altivez de quienes se sienten herederos de la dieta mediterránea, pero luego ves las tasas de obesidad infantil en nuestro país y te puedes echar a llorar. ¿Qué está fallando en España para que nos hayamos convertido en uno de los países europeos con más niños con sobrepeso u obesidad?

Es un asunto difícil, y supongo que se juntan muchos factores. Pero no hay que ser un lince de la investigación para adivinar algunos: abuso de la bollería industrial, de los zumos, cereales azucarados, chucherías, snacks… todo tipo de mierdas que NO son comida y que están omnipresentes allá donde vayas. Las empresas que los producen dirigen su márketing hacia los niños y los adolescentes, porque saben perfectamente que los menores adictos a este tipo de basura son los adultos que la consumirán mañana. Es decir, una garantía de supervivencia. Y lo último es que encima tienen las santas pelotas de ponerles reclamos saludables: el bollicao tiene hierro, la coca cola no lleva conservantes… obviando los incontables efectos negativos que tiene su consumo sobre la salud de los niños.

“El humor es la vaselina de la información”

Como comentábamos al principio, empezaste con un blog que hoy es casi una web propia dentro de El País. ¿Intuías que te iba a llevar tan lejos El Comidista?

Ni de coña. Esto ha superado mis mejores previsiones.

Sabemos que empezaste como periodista cultural. Y que te cansaste de él. ¿Cansa también la gastronomía o de comer uno no se cansa nunca?

Cansa a veces, no nos vamos a engañar. Pero por suerte la comida es un tema suficientemente amplio como para entretenerte siempre. ¿Que te aburren ya las recetas? Pues hablas de restaurantes. ¿Que te aburren los restaurantes? Pues escribes algo de nutrición. Y así sucesivamente.

Contra el aburrimiento, nada mejor que el sentido del humor que sueles utilizar, sobre todo en tu consultorio. ¿Entra mejor la información con sentido del humor?

Por supuesto. El humor es la vaselina de la información.

“¿Cómo es posible que se pueda bombardear a los niños con publicidad o márketing de productos demostradamente insanos, con las salvajes tasas de obesidad infantil que nos gastamos?”

Lo que no sé es cómo se toman los lectores tus respuestas: ¿Ha habido alguno que te haya vuelto a escribir enfadado o los que se animan a preguntarte suelen conocer de sobra cómo te las gastas en tus respuestas?

Sí, ha habido algunos que se han cabreado bastante, pero son la excepción. La mayoría de los lectores entran en el juego: o saben que les voy a dar caña, y les gusta, o me la dan ellos a mí directamente, señalando mis fallos y mis contradicciones, que no son pocas.

Tengo que reconocer que nos reímos mucho con el consultorio. ¿Te lo pasas tan bien contestando a los lectores como tus lectores leyéndote?

Bueno, con el consultorio tengo una relación de amor/odio muy fuerte. Por un lado, cada vez que toca digo: “Otra vez el Aló Comidista, ¿dónde hay un balcón para tirarme?”. Pero luego cuando me pongo a ello la verdad es que me divierto, sobre todo con las preguntas más locas.

¿Y cuál es la pregunta más absurda/cómica que te han hecho nunca?

Te diré una muy reciente: ¿para cocinar con flores de calabacín, son mejores las que son macho o las hembra? Chúpate esa, Teresa.

 

Autor entrada: Adrián Cordellat

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