La discapacidad solo es una característica más: el empleo como herramienta inclusiva

A finales de los años ’80 a la ONG Aldeas Infantiles se le planteó un dilema: Los niños con discapacidad que acogían en sus aldeas, una vez cumplida la mayoría de edad, tenían muchos más problemas y dificultades para valerse por sí mismos e iniciar su propia vida. Entonces pensaron en cómo apoyar a esos jóvenes y la mejor herramienta que encontraron fue el empleo. Así nació en Granada en 1990 la Fundación Empresa y Juventud, una entidad filial de Aldeas Infantiles España que inició su andadura con un centro especial de empleo en la capital granadina que daba trabajo a tres chicos.

Hoy, casi tres décadas después, la Fundación Empresa y Juventud tiene dos naves en un polígono industrial que dan empleo a 24 jóvenes con discapacidad mental. En la primera de ellas se confeccionan envases de cartón ondulado. En la segunda se hace el manipulado de productos para los packs promocionales de las marcas que así lo solicitan. A ello se suma una finca rural de explotación ecológica especializada en hortalizas de temporada que da empleo a 8 chicos más. Más de la mitad de los empleados proceden de Aldeas Infantiles. El resto son jóvenes de la zona.

“En momentos de necesidad podemos llegar a contratar a otras 15 personas más”, explica Lola Solana, directora general de la Fundación, que no obstante destaca también la vertiente social del proyecto: “Tenemos un equipo de cuatro personas, que son el área social, que acompañan y atienden las necesidades de los chicos”.

La discapacidad en datos: La población mundial es de siete mil millones de personas. De ellas más de mil millones sufren algún tipo de discapacidad. Una de cada siete.

Dentro de esa área social, Solana destaca el que se conoce como ‘Proyecto hogar inclusivo’, que son hogares en los que se juntan a cinco personas con discapacidad con tres universitarios y que tiene por objetivo generar un espacio de convivencia inclusivo para algunos de los jóvenes de la Fundación que, por sus circunstancias actuales, “necesitan apoyos de mayor intensidad y soluciones habitacionales temporales, a la vez que un proceso de formación y acompañamiento para promover su futura vida independiente con garantías de sostenibilidad”.

El valor añadido de esta iniciativa viene dado por la presencia de la figura del compañero/a mentor, que en este caso son alumnos de 4º curso de los grados de Educación Social, Psicología y Trabajo Social de la Universidad de Granada, que conviven diariamente en el hogar con los jóvenes con discapacidad, formando parte del funcionamiento cotidiano del proyecto, y ofreciendo un modelo de referencia “altamente eficaz y cercano”. Al mismo tiempo, y como contrapartida, el alumnado tiene la posibilidad de incrementar enormemente sus aprendizajes como profesionales del sector social, y de adquirir competencias personales y técnicas que serán fundamentales para su futuro desempeño. “De esta forma se genera una relación de mentorizaje muy especial con la intención de que en una media de dos años estos chicos estén preparados para emanciparse”, sostiene Solana.

Mejora la inclusión laboral, pero no lo suficiente

Una de cada siete personas en el mundo sufre una discapacidad. La “minoría más amplia del mundo”, como la califica Naciones Unidas, suele tener menos oportunidades económicas, peor acceso a la educación y tasas de pobreza más altas. Para Lola Sola, la realidad, “afortunadamente, se está transformando muchísimo”. En ese sentido, afirma la directora general de la Fundación Empresa y Juventud que se ha encontrado con entidades y personas con discapacidad “mucho más fuertes y empoderadas”.

Un ejemplo de ese empoderamiento para la experta es el cambio de paradigma a nivel mundial que se está generando en el trabajo con personas con discapacidad. “Ya no se diseñan tanto los apoyos en base a servicios que atienden a estas personas, sino que se está intentando poner el foco en las propias personas. Es decir, cada persona con discapacidad deja de ser espectadora y decide cómo debe ser su vida. Los profesionales simplemente debemos ayudarle en ese camino. Hay un movimiento intensísimo para la transformación en ese sentido”, explica.

La discapacidad en datos: Más de cien millones de personas con discapacidad son niños. Los niños con discapacidad tienen cuatro veces más posibilidades de ser víctimas de algún tipo de violencia.

El lema de este año en la celebración del Día Mundial de la Discapacidad se centra precisamente en el empoderamiento de las personas con discapacidad “para asegurar un desarrollo sostenible, inclusivo e igualitario” que, de ésta manera, permita cumplir con uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados para 2030: “no dejar a nadie atrás”.

A una década vista, ¿decir que nadie se va a quedar atrás en el mundo de la discapacidad es una realidad o una utopía?, preguntamos a la experta. “Hay muchísima gente que todavía está atrás. Fíjate en el colectivo con el que trabajamos desde la Fundación. Son personas que en muchos casos no tienen apoyo familiar ni tampoco acceso a recursos de la administración. Están en un limbo. Y si nos centramos exclusivamente en la salud mental la situación aún es peor, porque esta discapacidad lleva asociada un estigma. Además este colectivo está creciendo y hay poquísimos recursos. Queda muchísimo trabajo, así que no creo que cumplamos el objetivo”, responde Lola Solana, que no obstante señala un aspecto para el optimismo: “Hoy estos chicos tienen perspectivas de futuro. Hace unos años no tenía nada. Solo el hecho de tener un trabajo y de cobrar un sueldo ya les permite acceder a una vivienda, algunos tienen pareja, otros hijos…”.

La discapacidad solo es una característica más

Como señala la directora general de la Fundación Empresa y Juventud, en el ámbito de la inclusión en el mercado laboral todas las políticas puestas en marcha van enfocadas hacia la inclusión de las personas con discapacidad en empresas ordinarias. Los centros especiales de empleo, por su parte, quedarían para perfiles muy específicos, como un trampolín para que luego las personas con discapacidad den el salto al mercado laboral ordinario.

La realidad, sin embargo, sostiene Solana, es que esta idea teórica cuesta llevarla a la práctica. “Hace falta mucho esfuerzo para formar a profesionales para que acompañen a estas personas, concienciar a empresas… La inclusión en el ámbito laboral aún la veo muy lejos. Yo llevo cinco años dirigiendo la Fundación y no ha habido ninguna posibilidad de que nuestros chicos den el salto a empresas ordinarias. Hay una norma que dice que las empresas con más de 50 empleados tienen que tener un 2% de personas con discapacidad en su plantilla. Eso no se cumple en absoluto”, argumenta.

La discapacidad en datos: El 80% de las personas con discapacidad vive en los países en desarrollo. El 50% ni siquiera tiene acceso a la sanidad.

Trabajar muy de la mano de las propias personas con discapacidad y de sus familias permite a los responsables de la Fundación conocer de primera mano sus necesidades y reivindicaciones. A todos los niveles. Sorprenden por su sencillez. “Cuando tú los escuchas a ellos ves que solo piden que los trates como lo harías con otra persona. No te piden mucho más. Nos piden que dejemos de decidir por ellos, de organizar sus vidas… Cosas muy básicas que al final dejan un mensaje claro: que la discapacidad es una característica más, no algo que debe determinar quién eres. De hecho, ellos no se llaman discapacitados, sino personas con discapacidad. Es decir, primero soy una persona  y además tengo una discapacidad”. Las familias, por su parte, reivindican más acompañamiento y apoyo. Ayuda al fin y al cabo para unas discapacidades a las que muchas veces hacen frente desde la más absoluta soledad.

Para Lola Solana, la inclusión (educativa, laboral y social) y el cumplimiento de la mayor reivindicación de las personas con discapacidad pasa por la educación, “el principal espacio para concienciar”. Y en ello están. El ejemplo es un programa educativo y de concienciación desarrollado por los propios jóvenes de la Fundación y que se va a empezar a realizar en colegios de Granada. 26 han solicitado ya su presencia. “Es una bomba porque van a ser ellos mismos, nuestros chicos, los que van a hablar sobre discapacidad a los estudiantes en las escuelas. Ellos mismos han detectado que hay que empezar por la escuela. Ese es el principio de todo”, concluye.

Autor entrada: Adrián Cordellat

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