Enrique Dans: «Como padres, mostrar desinterés por la tecnología es un acto totalmente irresponsable»

Enrique Dans es una de las voces españolas más autorizadas a la hora de hablar de tecnología y de como ésta influye sobre la sociedad en su conjunto. Profesor de Innovación en la IE Business School y asesor de startups, Enrique ha participado como prologuista en ‘Los nativos digitales no existen’, un libro colaborativo recientemente publicado por Deusto en el que 18 profesionales de las TIC reflexionan sobre este lugar común que nos hace ver a los nacidos en la era Google como auténticos avanzados tecnológicos por el mero hecho de haber llegado al mundo en una época dominada por la tecnología. En Madresfera hablamos con Enrique Dans sobre los supuestos «nativos digitales» y sobre sus padres, a los que él considera «irresponsables» por dimitir de su labor formativa en este ámbito y por utilizar la tecnología como «apaga-niños».

 

Por Adrián Cordellat

 

La expresión ‘nativo digital’ es un mantra que utilizamos a menudo cuando vemos que nuestros hijos usan las tabletas y smartphones casi de forma instintiva. El título de vuestro libro, sin embargo, busca hacernos reflexionar sobre esa expresión: ¿Por qué no existen los nativos digitales?

No existen porque realmente nadie adquiere una habilidad simplemente por vivir en un entorno determinado. Sería como pensar que mi hija, por ser hija de gallegos, ya solo por el hecho de vivir en nuestra casa va a aprender gallego. Y no es verdad. Yo llevo muchos años en Madrid y mi hija no aprende una palabra de gallego a no ser que yo me dedique a hablar en gallego en casa. De la misma manera, los niños por vivir en un entorno plagado de tecnología no se vuelven automáticamente hábiles en el uso de ésta. Simplemente utilizan aquello que van viendo y de lo que reciben influencia, pero en general si les falta formación sobre el tema ni siquiera lo utilizan bien. Nos sorprende que nuestros hijos sean capaces de hacer cosas con una tableta cinco minutos después de tenerla delante porque nos parece un aparato muy sofisticado, pero en realidad no es un mérito de nuestros hijos, sino de una tecnología que se ha hecho enormemente amigable. Sin embargo, en torno a esa idea de los «nativos digitales» han surgido un sinfín de mitos y falsedades que nos han llevado a tener una generación que podría ser la más preparada de la historia y en cambio son una panda de torpes que saben hacer poquísimas cosas.

Sí que es verdad que los niños de hoy en día han perdido en cierta forma el “respeto”/”miedo” a los dispositivos tecnológicos, así que se acercan a ellos con más seguridad…

Es que ese respeto o miedo no es natural. En nuestro caso, hay que tener en cuenta que venimos de entornos de tecnología diferentes y esta nueva tecnología nos resulta rara, extraña, no sabemos para qué sirve, pensamos que estamos poco preparados… Para ellos es normal que no sea así. En realidad están actuando como es natural que actúen ante una serie de objetos que están en su entorno.

En el prólogo del libro dices que los padres somos unos “irresponsables” con la tecnología, que muchas veces utilizamos como apaga-niños. ¿Tan mal lo hacemos por regla general?

Lo hacemos muy mal porque tendemos a pensar, alentados por el mito del nativo digital, que no tenemos nada que decirles porque ellos lo usan mejor que nosotros. Y no es cierto. En cualquier entorno nuevo hay que tener en cuenta la preparación para ese entorno. En mi época, cuando yo jugaba en la calle de una ciudad relativamente pequeña como A Coruña, los padres no te soltaban en la calle de buenas a primeras, sino que antes te acompañaban bastantes veces y te explicaban cosas: cómo cruzar un semáforo, lo típico de no coger un caramelo a un extraño… Todas estas cosas lógicamente te las tienen que explicar, porque si no no estás preparado para ellas. Sin embargo, a pesar de que entendemos esto a las mil maravillas, resulta que se define un entorno nuevo como internet y dejamos a nuestros hijos en él absolutamente solos pensando que son sabios desde la más tierna infancia. Es completamente irresponsable. No existe ninguna lógica y, sin embargo, lo estamos haciendo así. ¿Por qué? Pues en parte porque nos resulta muy cómodo, es muy fácil si un niño está molestando en un restaurante a todo el mundo ponerle el teléfono con su aplicación favorita y apagarlo. ¡Hemos encontrado el mágico botón de apagar niños! En realidad si el niño está dando la lata es un problema tuyo porque no tienes otras herramientas para calmarlo más allá de la tecnología, y ese no es un uso razonable para ésta.

En relación a este uso irresponsable cada vez salen más casos en las noticias de ciberbulling, sexting, grooming… ¿Crees que los padres somos conscientes realmente de los riesgos que entraña la red o nos parecen algo lejano, de aquello que nunca nos va a tocar a nosotros?

La red no tiene más riesgos que la vida real. El bullying te puede pasar en un entorno ciber o en un cole, y el sexting exactamente lo mismo. Si nos volvemos paranoicos con los riesgos de la red hacemos un flaco favor a nuestros hijos, porque el mayor riesgo que tiene la tecnología es que se queden fuera de ella. Es decir, lo peor que podemos hacer con nuestros hijos es no prepararlos para un entorno en el que van a vivir prácticamente toda su vida. No podemos demonizar la tecnología ni ponernos histéricos con los riesgos. Lo que tenemos que hacer es prepararlos para ellos, darles el juicio crítico adecuado.

Enrique-DANS

¿Por qué consideras en ese sentido que es importante que les acompañemos en la navegación?

Es importante porque hay que someter las cosas que vemos a un juicio crítico y a un sentido común y éste último se desarrolla con la experiencia. Lógicamente la persona que ha tenido más exposición conoce mejor la naturaleza humana y tiene más formas de interpretar las cosas y discernir si son buenas o malas. Declararnos ignorantes y aplicar una especie de desinterés es un acto totalmente irresponsable, de cara a nosotros mismos, pero sobre todo de cara a nuestros hijos.

«Si nos volvemos paranoicos con los riesgos de la red hacemos un flaco favor a nuestros hijos, porque el mayor riesgo que tiene la tecnología es que se queden fuera de ella»

En muchas ocasiones, también, confiamos toda nuestra seguridad en las herramientas de control parental: ¿Son la panacea o sin acompañamiento sirven de poco?

El control parental es una mala idea porque lo que hacen muchos padres es relajar su control y dejarlo en manos de estas herramientas. ¿Qué pasa? Pues que bastante poco le hacía falta a los padres para despreocuparse de lo que hacían sus hijos ante la pantalla como para que encima les digas «instálate esto y ya estás a salvo». Al final estos programas pueden fallar, pueden ser incluso desconectados por los propios niños.

Lo decía también porque a veces usamos esas herramientas para que no accedan a determinado contenido. Sin embargo, ¿no es mejor navegar con ellos y si por alguna de aquellas llegamos a una de estas webs, explicarles por qué no deben entrar en ellas?

Es que las herramientas de control parental generan una situación de indefensión posterior. Si un niño navega en su casa en un ordenador que tiene un control parental y otro día, por lo que sea, navega en otro en el que no están estas herramientas instaladas, automáticamente va a tener a su alcance un montón de impactos para los que no está preparado, ya que no se los ha encontrado con anterioridad. Prefiero mil veces a un niño que busca fotos de perritos en Google y le aparece la postura del perrito y se levanta y pregunta «papá, ¿esto qué es?», que un niño que un día sale de su ordenador protegido y se encuentra totalmente indefenso ante estas imágenes y contenidos.

La escuela es el otro lugar donde los niños tienen más contacto con la tecnología: ¿Sirven las clases escolares de informática tal y como las tuvimos los niños que crecimos en los ‘90 o hoy, que los niños se familiarizan más rápido con ordenadores y dispositivos móviles, se requiere otra cosa?

Las clases de informática son absurdas porque realmente la tecnología ha bajado tanto la barrera de entrada que las aplicaciones y programas son muy fáciles de usar y nadie necesita que le enseñen. Lo que realmente hacen falta son clases que no te conviertan en usuario, porque ya lo somos sin necesidad de formación, sino que te enseñen cómo funciona la tecnología o, incluso, a programar. Es evidente que vivimos rodeados de objetos programables y por tanto entender esto es cada vez más necesario. Cuando enseñamos física a los niños no lo hacemos para que el día de mañana estudien física o sean físicos, aunque alguno lo acabe siendo, lo hacemos para que sepan que viven en un mundo gobernado por las leyes de la física. Con la programación debería pasar lo mismo.

«Bastante poco le hacía falta a los padres para despreocuparse de lo que hacían sus hijos ante la pantalla como para que encima les digas «instálate el control parental y ya estás a salvo»

¿No tienes la sensación de que se hacen grandes inversiones en tecnología a nivel educativo pero que luego esa tecnología se utiliza como si fuesen elementos analógicos? Me refiero sobre todo a tablets y pantallas digitales. ¿Hace falta una mayor formación del profesorado?

Hace falta formación, pero no necesariamente tecnológica. La formación que hace falta es en educación. Las tecnologías son sencillas, lo que realmente hay que explicar a los profesores es por qué las metodologías tienen que cambiar, porque ya no van a ser el referente absoluto de los niños y por qué sin perder ese valor de referente van a tener que conseguir que los niños se relacionen cada vez con más información. Sin quitarle el valor al libro, hay que explicarles a los niños que el libro solo es una fuente de información de las muchas que hay, un subconjunto muy limitado de toda la información, que hay que enseñarles a filtrar y a leer con espíritu crítico. Eso es lo que realmente hay que cambiar en el currículo de la carrera de magisterio, no tanto el uso de la tecnología.

Y ya para terminar, Enrique, ¿qué consejo darías a los padres para sacar junto a sus hijos el máximo partido a los beneficios de la red y la tecnología?

De entrada no tener miedo a ella y que consigan que sus hijos la usen, cuanto más mejor, pero siempre con sentido común y sometido a unas reglas. A mí me podía gustar mucho jugar a algo cuando era un niño, pero evidentemente no podía estar jugando a eso todo el día. Es bueno que los niños se familiaricen con el uso de un smartphone, pero esta bondad se pierde en el momento en el que lo usan para aislarse del mundo completamente. Por tanto, es normal que un niño use su teléfono para comunicarse con sus amigos, pero si va a casa de sus abuelos y usa ese dispositivo para desconectarse de la familia, eso es una falta de educación y hay que explicárselo. Poniendo las reglas adecuadas y no haciendo concesiones tenemos una buena base para incentivar el uso y prepararlos lo mejor posible.

Quizás también te interese:

  • #SinCicatrices: La violencia en la infancia
  • Adolescencia: ¿Demonización o cuestión generacional?
  • Visibilizar la dislexia
  • Carles Capdevila: “La paternidad es la experiencia más transformadora, más apasionante y más dura a la que me he enfrentado nunca”
  • De la tele a internet: Los niños de la generación YouTube

 

Autor entrada: Adrián Cordellat

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

En cumplimiento de la legislación española vigente en materia de protección de datos de carácter personal y del reglamento europeo RGPD 679/2016 le informamos de:

Responsable: Madresfera SLU + info

Finalidad: Gestión del envío de información solicitada, gestión de suscripciones al blog y moderación de comentarios. + info

Legitimación:: Consentimiento expreso del interesado. + info

Destinatarios: No se cederán datos a terceros para la gestión de estos datos.

Derechos: Tiene derecho a Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional. + info

Información adicional:: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos Personales en mi página web www.madresfera.com + info

Array