Donación de leche artificial: ¿solución o problema añadido?

La crisis ha provocado que se dispare el número de personas necesitadas, para las que campañas de recogida de alimentos como las que organiza el Banco de Alimentos de Madrid se vuelven de vital importancia. Sin embargo, y, pese a las buenas intenciones de sus donantes, la inclusión de alimentos específicos para bebés puede convertirse en un problema o agravar el existente, según apuntan expertos y entidades como la Asociación Española de Pediatría.

Por Diana Oliver y Adrián Cordellat

En el año 2015 llegaron al Banco de Alimentos de Madrid 18.490.701 kilos de alimentos de todo tipo procedentes de donaciones. De ellos, Carmen Polo Sánchez, Directora General del Banco, nos explica que 149.479 kilos pertenecían a alimentos infantiles para niños de 0 a 2 años (leche en polvo de inicio y de continuación, papillas, cereales y potitos). A partir de esa edad, los niños “reciben los mismos alimentos que los adultos”, puntualiza Polo. Y esto, pese a que los alimentos hechos específicamente para bebés son menos saludables y a que la recomendación oficial es que cuando se introduce la alimentación complementaria, es decir, desde los seis meses, los niños tengan acceso a los mismos alimentos que el resto de la familia (verduras, frutas, cereales, etc.).

En este sentido, Alba Padró y María Berruezo, asesoras de lactancia y fundadoras de LactApp, opinan que si bien este tipo de campañas de recogida son muy “necesarias”, el problema se encuentra en la falta de regulación de la donación de alimentos “para bebés”: “Existen protocolos específicos para evitar la donación indiscriminada de estos alimentos y es importante seguirlos para no donarlos a gente que realmente no los necesita y que lo más probable es que los usen”. Dichos protocolos (“que en muchos países en vías de desarrollo suelen estar más instaurados”) centran sus esfuerzos en que la donación se haga “a través de una organización competente en el tema” con el objetivo de servir realmente de ayuda y no añadir un problema más.

Existen protocolos específicos para evitar la donación indiscriminada de estos alimentos y es importante seguirlos para no donarlos a gente que realmente no los necesita y que lo más probable es que los usen.

Carmen Polo afirma que, efectivamente, “los alimentos se entregan a entidades benéficas” que son las encargadas de repartirlos entre las personas que así lo necesiten. Por tanto, y en palabras de la Directora del Banco de Alimentos de Madrid, “son esas entidades las que tienen relación con las familias”. También son esas entidades las que hacen campañas de información sobre lactancia materna “si lo consideran oportuno”, algo que, como confirma Alba Padró, lamentablemente no suele suceder.

Lo sabe bien Luci Marcos, trabajadora social que, fruto de su experiencia atendiendo a familias en Barcelona, ha observado que lo que se necesita realmente es “un trabajo educativo para priorizar la lactancia materna cuando las mujeres embarazadas, o recién paridas, acuden a organizaciones o instituciones pidiendo ayuda para pañales y leche». La mayoría de esas mujeres, según Marcos, cuentan con una “baja autoestima” y no disponen de información de calidad acerca de lactancia materna por lo que lo más habitual es escuchar que «no tenían leche» o «que su leche era mala», y no un deseo real de no amamantar.

De esa “falta de leche” de las madres había escuchado también Desirée, autora del blog ‘Diario de la Negra Flor‘, asesora de lactancia materna y madre de dos niñas, que veía como por el mostrador de la Consejería de Servicios Sociales de Vilanova i la Geltrú, una ciudad costera de la provincia de Barcelona, no paraban de circular botes de leche artificial para madres que manifestaban “no poder amamantar”. Ella decidió aprovechar su puesto como funcionaria y sus conocimientos como asesora de lactancia para cambiar las cosas. “Me fui a hablar con la coordinadora porque me generaba mucho conflicto dar leche artificial a madres que podrían estar amamantado y le propuse: ¿por qué no utilizamos lo que sé para ayudar? Le pareció estupendo”. Así que lo que se decidió en la Consejería fue dar una pequeña formación para que los profesionales pudieran saber qué responder a ese “no tengo leche”. Dice Desirée que “fue una formación muy básica” y que a partir de entonces cuando una familia solicitaba ayuda de leche artificial porque, supuestamente, “la madre ya no tenía leche”, lo primero que tenían que hacer era entrevistarse con ella. ¿Qué se consiguió? “Reducir drasticamente el número de solicitudes de leche artificial porque gracias al seguimiento y al acompañamiento que hicieron conmigo las madres pudieron amamantar el tiempo que quisieron”. El dispositivo iniciado por Desirée sigue funcionando.

Buenas intenciones pero…

“La leche artificial es una solución fantástica cuando se necesita, pero puede ser la causa de un problema cuando se introduce sin necesidad”, aseguran Padró y Berruezo. Para las asesoras de lactancia, que una madre introduzca leche artificial en la alimentación de su bebé, va a provocar que disminuya su propia producción de leche, “que no es tan fácil de recuperar”. Y luego está el elevado coste de los sucedáneos de leche materna, que teniendo en cuenta que los bebés “deben tomar leche como alimento principal durante todo su primer año de vida”, les hace cuestionarse la sostenibilidad de la solución: “¿Va a tener esa madre suficientes donaciones para alimentar a su bebé tanto tiempo?”.

La preocupación de las fundadoras de LactApp la comparten en la Asociación para la Normalización de la Lactancia Materna Mammalia, desde donde hacen hincapié en los beneficios a nivel económico de alimentar a los bebés con el pecho: “Con la lactancia materna las familias no necesitarán destinar dinero a productos de alimentación para bebés, utensilios para administrarlos, envases ni productos de limpieza para ellos. Tampoco almacenarlos, prepararlos ni calentarlos”. El problema, para las responsables de la asociación, surge cuando estos productos se distribuyen sin control y son utilizados por madres que de otra manera ofrecerían lactancia materna a sus bebés: “El problema económico empeorará porque la donación es puntual, no va a cubrir la alimentación del niño en todo el periodo que podría haber sido amamantado”.

Desde la Asociación Española de Pediatría, explican a Madresfera por su parte que “no debería proporcionarse leche artificial gratuita a familias en riesgo socioeconómico salvo en casos de verdadera necesidad”. Para ello, los pediatras afirman que “debería existir una indicación médica y asegurar la garantía del suministro de la leche artificial durante el tiempo que el bebé necesite”. Según el colectivo médico, “en muchas ocasiones la ayuda puntual que reciben estas madres provoca el cese de la producción de leche materna, con el riesgo para la salud que conlleva. Además hay que tener en cuenta la gran carga económica que supone para esas familias comprar leche artificial durante toda la lactancia, lo que representa un problema añadido a su situación previa”.

El problema económico empeorará porque la donación es puntual y no va a cubrir la alimentación del niño en todo el periodo que podría haber sido amamantado.

El problema de raíz está, desde el punto de vista de las responsables de Mammalia, “en la cultura de biberón en que nos encontramos”. Según esa cultura, la percepción generalizada sería que la forma normal de alimentación para un bebé es la lactancia artificial “y, por tanto, la «ayuda» se concibe como una ayuda a ésta”. Para la asociación, si fuéramos conscientes de que lo normal para un bebé es ser amamantado, “ante una dificultad la solución pasaría, en primer lugar, por el apoyo a esa lactancia, ya que el apoyo económico a las familias en dificultades puede tener un destino más adecuado”.

lactancia y donacion de alimentos

Romper con los mitos

El 14 de marzo de 2014, la Asociación Española de Pediatría hacía público un comunicado para desmentir las informaciones que alertaban de que al haber cada vez más madres malnutridas a consecuencia de la crisis económica, éstas no podían dar el pecho a sus bebés, por lo que se animaba a donar leche artificial a los bancos de alimentos. Según la AEP, “numerosos estudios científicos respaldan la capacidad de la leche materna para cubrir las necesidades nutricionales del niño, incluso en situaciones especiales de la madre”. Y entre esas situaciones estaría la malnutrición, que en ningún caso modificaría de forma significativa la composición de la leche materna: “La leche de toda madre poseé un excelente valor nutricional e inmunológico. El cuerpo de la madre siempre prioriza las necesidades del bebé y por ello la mayoría de los nutrientes, como el hierro, zinc, folato, calcio y cobre, aun cuando la madre está desnutrida, se siguen excretando en la leche en un nivel adecuado y estable”.

“Solo la desnutrición grave mantenida en el tiempo afecta la cantidad/calidad de la leche”, aseguran desde Mammalia antes de explicar que incluso en ese caso, al ser la desnutrición grave una situación compartida, “la lactancia materna seguirá siendo la mejor opción”. Desde la asociación abogan en estos casos de dificultades económicas de las familias por dar prioridad a alimentar de forma correcta a niños mayores y adultos: “De esta manera aseguramos que los bebés y niños pequeños dispondrán también de una alimentación óptima: lactancia materna exclusiva o complementada con los mismos alimentos que los mayores, adaptados según su edad”.

Solo la desnutrición grave mantenida en el tiempo afecta la cantidad y calidad de la leche.

Pese al comunicado de la AEP, hay quien se escuda en el mito de la falta de leche materna para reivindicar lo necesario de la donación de sucedáneos. ¿Qué decirles? Desde Mammalia responden que es cierto que la hipogalactia o falta de leche puede darse “pero de forma excepcional”. Lo que sí ocurre más frecuentemente, según la asociación, es que haya “una lactancia materna mal establecida por seguir malos consejos o por problemas tratables mediante una información adecuada”.

Para Alba Padró y María Berruezo la gran inversión que realizan en marketing y publicidad las empresas de alimentación infantil “no ayuda” a que la situación cambie. ¿Cómo conseguimos entonces que algo tan arraigado deje de estarlo? “El cambio debe provenir de muchos frentes a la vez: profesionales que se forman, leyes y protocolos que se instauran, familias que se informan, organizaciones que se conciencian, medios de comunicación que priorizan… ¡Todos podemos sumar!”.

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Autor entrada: Diana Oliver

1 thought on “Donación de leche artificial: ¿solución o problema añadido?

    Ima

    (20 junio, 2019 -9:40 am)

    Hola domde podria recojer leche formula 2 para mi bebe ? soy madre soltera…

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