Somos la raíz: una infancia con conciencia medioambiental

Por Adrián Cordellat

25.000 firmas. Ese es el objetivo que el movimiento Somos la raíz se había marcado en su campaña de change.org. Están a punto de alcanzarlas. Lo que permitirá a los 200.000 niños y niñas que se encuentran tras esta iniciativa, nacida dentro del proyecto de responsabilidad social corporativa Demos vida a un hábitat mejor de Leroy Merlín y apoyada por entidades como Ecoembes, WWF o FSC, hacer entrega de las mismas en el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. La infancia alza la voz contra el cambio climático, porque como dicen en el vídeo de presentación de la campaña, el presente es de todos, pero el futuro es suyo.

“Somos la Raíz parte de una infancia con conciencia medioambiental y su objetivo es lograr que la sociedad adulta desarrolle actitudes sostenibles para la protección del medio ambiente”, explica Susana Posada, Responsable de RSE en Leroy Merlin España, que añade que el movimiento infantil parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por la ONU para 2030, a partir de los cuales los menores de toda España han propuesto diferentes soluciones para cuidar mejor el entorno que van a heredar: “Como destaca el Pacto Mundial, estamos ante un escenario de urgencia, ya que los retos de nuestro planeta y las necesidades de las personas que en él habitan ya no pueden esperar. Ya no se trata de no empeorar los problemas del mundo, sino de mejorarlo con nuestra contribución y maximizar nuestro impacto positivo en la sociedad y el planeta”.

Esas soluciones se recogen en un manifiesto disponible para su consulta online y que también será entregado en el Ministerio junto a las firmas recogidas. El manifiesto se divide en siete apartados (bosques, mares, cambio climático, consumo, ciudades, energía y agua) y en cada uno de los ámbitos los 200.000 menores plantean ideas para mejorar el estado actual de las cosas. Medidas sencillas pero llenas de sentido común como, por ejemplo, “pedir a las empresas que las facturas lleguen siempre por correo electrónico en lugar de al buzón para ahorrar papel”, “explicar a las familias la importancia de ir a los sitios andando”, “facilitar bolsas de tela reutilizables para hacer la compra”, “que todo el transporte público sea eléctrico” o “lavarnos siempre los dientes con el grifo cerrado”.

“Sin duda creo que lo que más nos ha sorprendido de los niños durante la elaboración del manifiesto ha sido su implicación. La conciencia medioambiental que estamos viendo en los niños nos debe hacer reflexionar a todos. Los niños han impulsado el cambio, ahora el mundo adulto tiene la responsabilidad de darle continuidad”, reflexiona Posada.

Escuchar a la infancia

Para la portavoz de Leroy Merlin, para que los niños desarrollen una conciencia medioambiental es “muy importante que desde muy pequeños aprendan a respetar y cuidar el medio ambiente”. Una labor de concienciación que debe correr a cargo de padres, profesores y sociedad y que, en palabras de Susana Posada, facilitará sin ninguna duda un cambio futuro en la sociedad: “Es necesario que los niños comprendan que el medio ambiente es cosa de todos. Ellos son los primeros agentes del cambio, tenemos que ayudarles a que eso siga así, ofreciendo vivencias, contacto directo con el mundo natural y planificando actividades con el objetivo de enseñarles a querer y respetar el medio ambiente”.

“El manifiesto Somos la Raíz se divide en siete apartados (bosques, mares, cambio climático, consumo, ciudades, energía y agua), en cada uno de los cuales los 200.000 menores plantean ideas para mejorar el estado actual de las cosas”

Como primeros agentes y motor del cambio de la sociedad hacia un mundo más sostenible, sin embargo, los niños necesitan ser escuchados y contar con el apoyo de los adultos, que debemos ayudar a que su voz se oiga en un mundo lleno de ruido. Un reto de dimensiones mayúsculas en una sociedad adultocéntrica como la nuestra, en la que la infancia y la tercera edad tienen serias dificultades para hacerse escuchar y para tener un rol activo como agentes participativos. “Los adultos vivimos con prisa, sin tiempo para pararnos a pensar las consecuencias que tienen nuestros actos y que, muy probablemente, sufrirán las nuevas generaciones. En este sentido, las niñas y niños son cada vez más conscientes de la necesidad de cuidar el planeta, adoptando hábitos sostenibles y haciéndonos reflexionar sobre la situación medioambiental y sobre la necesidad de los adultos de pasar a la acción”, argumenta Posada.

Una conciencia medioambiental que les hace comprender que tienen un derecho que hoy no estamos en disposición de poderles asegurar: el derecho a heredar un planeta saludable en el que poder desarrollar su futuro. Porque como afirman en el vídeo de la iniciativa, los niños de hoy no quieren un medio ambiente, lo quieren entero. Y para conseguirlo no hay mejores embajadores que ellos. Escuchémosles. Son la raíz.

Autor entrada: Adrián Cordellat

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