Alba Padró: “La maternidad, la lactancia y la crianza piden disposición y presencia”

 

El teléfono de Alba Padró debe ser algo así como una centralita  de una de esas empresas de telecomunicaciones en las que no dejan de atenderse llamadas. Mujer comprometida, muy activa en redes sociales, y siempre dispuesta a ayudar a los demás, lleva casi dos décadas acompañando a madres que desean amamantar a sus hijos pero que se encuentran con dificultades o dudas a la hora de hacerlo. Este camino, el de la lactancia materna, ha llevado a esta catalana, que fue madre con 23 años, a lanzar LactApp (una aplicación para ayudar a las madres en sus lactancias como si de una asesora online se tratara), a participar en múltiples congresos, medios, blogs y, ahora, a lanzar un libro en el que poder aglutinar toda la experiencia que ha almacenado a lo largo de todos estos años. ‘Somos la leche’ (Grijalbo) es el libro que a ella le hubiera gustado leer cuando nació su hija. Y a mí, también.

 

Por Diana OliverFotos de Raquel Banchio

Llevas muchísimos años acompañando a mujeres que quieren amamantar y que se han encontrado con dificultades en sus lactancias; y siempre cuentas que fue tu propia lactancia la que te llevó por este camino. ¿Qué te enamoró de la lactancia materna para que hayas llegado a convertirte en una de las mayores referentes en España sobre el tema y, sobre todo, qué te condujo a querer acompañar a otras madres?

Soy una asesora de lactancia un poco atípica porque la mayoría de las asesoras han llegado a serlo a raíz de tener muchas dificultades de lactancia, formar parte de un grupo y querer, por así decirlo, devolver ayudando a otras madres lo que ellas recibieron. Yo nunca he tenido la más mínima dificultad en la lactancia a nivel de dolor pero sí sentí la soledad. A la falta de amigas con experiencia (cabe recordar que fui madre con 23 años y cuando ellas sólo hablaban de novios y fiesta yo estaba dando teta y cambiando pañales) se unía que la familia tampoco me podía ayudar porque no tengo hermanos y no había experiencia. Fui criada con leche artificial que llegaba puntual de Suiza; mi abuelo era médico y una de las más conocidas marcas de fórmula me alimentó casi gratis.

Por todo ello, cuando empecé a ir al grupo de apoyo semana tras semana me sentí en mi sitio y feliz por estar con madres y con mujeres que sabían mucho de lactancia, mujeres como Inma Marcos y Eulàlia Torras. Me maravillaba por sus conocimientos y su altruismo: siempre con la palabra adecuada y con los conocimientos necesarios.

Y es que el sentimiento de agradecimiento es muy potente y entre esto y que me fascinaba cada día un poco más con todo lo que aprendía, decidí que eso era lo que quería hacer: ayudar a otras madres a ser felices en su lactancia y su maternidad. Y, ¡ojo! Que no se trata de perseguir o decir a nadie lo que debe hacer, se trata de mostrar opciones en el camino de facilitar la aventura, pero teniendo muy claro que no se trata de nuestra lactancia, es la lactancia de cada pareja de madre y bebé, y ellos deben hacer lo que les apetezca. A mí me da igual que una madre dé el pecho dos días, dos meses o dos años, lo único que pretendo es que el camino sea lo más feliz posible.

A mí me da igual que una madre de el pecho dos días, dos meses o dos años, lo único que pretendo es que el camino sea lo más feliz posible.

Habrán sido tantas las situaciones y realidades que te has encontrado que creo que no me equivoco si digo que la lactancia materna es algo en lo que nunca se deja de aprender, ¿no?

Esa es la idea. Yo aprendo cada día, con cada madre y con cada bebé. Es cierto que hay situaciones que se repiten pero en estos años nunca he dejado de sorprenderme, y se ha convertido en un interesante e intenso proceso personal en el que continuamente aprendo y desaprendo. Soy bastante inquieta y creo que lo que me fascina de la lactancia es que siempre tienes que mantener las ganas de aprender cosas nuevas. Que no llega el momento de “ya lo sé todo”. Creo que si fuera así, ya haría años que no me dedicaría a esto.

A lo largo de este tiempo has participado en infinidad de charlas y congresos de lactancia materna, también eres muy activa en redes sociales y grupos online de madres. Una vez dijiste que “Internet ha democratizado el acceso a la información sobre lactancia materna”. ¿Hasta qué punto ha sido esto importante para recuperar parte de la cultura de lactancia materna que casi había desaparecido?

Para mí ha sido clave. Yo he vivido una primera lactancia “sin redes”, con el grupo de lactancia, un par de libros y poca cosa más. Era muy complicado obtener y contar con información. Era como estar en la sombra esperando a que te diera un poco el sol. Cuando Internet se popularizó, cuando las madres empezamos a usar las redes sociales, a hablar y preguntar, la información de lactancia empezó de nuevo a circular, empezamos a compartir conocimientos, a recuperar conceptos e ideas olvidados. En definitiva, salimos de la sombra.

Cuando las madres empezamos a usar las redes sociales, a hablar y preguntar, salimos de la sombra.

Mencionaba lo de la cultura de la lactancia materna porque la cultura del biberón la ha borrado en unas pocas y hoy en día aún sigue sorprendiendo ver a un niño que ya camina, mamando. ¿Cuánto crees que falta para que normalicemos realmente algo tan “normal” como la lactancia materna?

¡Uff! Supongo que nos falta mucho. A veces soy pesimista y tengo la sensación de que todo avanza muy despacio. Y repito, no se trata de obligar a las mujeres a dar el pecho, se trata de que las que quieran hacerlo, dispongan de toda la información y ayuda que requieran. Y es que la lactancia en el primer mundo aún no es la pauta normal de alimentación infantil. Las cifras de lactancia van en aumento en casi todo el mundo, un paso lento pero seguro. Las madres millenial no se conforman con lo que la publicidad les vende, buscan y preguntan lo más “natural” para sus hijos. Y si hablamos en términos de alimentación, la pauta natural de la especie humana es la lactancia. Aunque no nos guste, aunque muchas madres no se sientan cómodas con ello, los bebés nacen esperando una teta.

En 2015 te embarcabas junto a Maria Berruezo en la aventura de lanzar LactApp, una aplicación móvil sobre lactancia materna creada para resolver dudas desde el móvil. Dos años después la esencia de la app se materializa en un libro. ¿Cuéntanos cómo surge la idea de dar vida a ‘Somos la leche’?

La idea es sin duda de Maria. Cuando terminamos los contenidos de la aplicación, que son una brutalidad (¡más de 400.000 palabras!), Maria me dijo que empezara a escribir un libro. Maria solo ha traído cosas buenas a mi vida así que, a pesar de tener poca fe en el tema, me lancé a ello. Llevo tantos años escribiendo de lactancia en blogs, redes, revistas… que no me costó demasiado decidir qué quería hacer. Para Maria era el paso lógico, lo que me faltaba. Cuando Teresa Petit, mi editora, me llamó para preguntarme si quería escribir un libro la visión de Maria se hizo realidad. Y es que siempre digo que ella soñó el libro antes que yo.

No sé trata de obligar a las mujeres a dar el pecho, se trata de que las que quieran hacerlo dispongan de toda la información y ayuda que requieran.

Por cierto que el nombre del libro viene del nombre de tu blog ‘Som la llet‘, que abrías allá por 2012 a propuesta del gran Carles Capdevila, fallecido hace solo unos meses. ¿Qué te transmite ese título y qué buscas transmitir con él?

Carles y Eva, su mujer, confiaron en mí cuando yo dudaba que fuera capaz de escribir un blog. Soy disléxica y para mí escribir fue otro aprendizaje. En ‘Som la llet’ tenía libertad de decir lo que quería, sin censura, siendo 100% yo. El título no costó demasiado y es que las madres somos la leche. Y más que una frase hecha es una realidad plena. Somos capaces de todo y la lactancia puede suponer un reto diario. He contado otras veces que yo siempre había estado “peleada” con mis pechos. No me gustaba la forma ni la medida y cuando empecé a amamantar me reconcilié con ellos.

Me pareció brutal ese superpoder que tenían escondidos y del que nadie me había hablado antes. Y es que mis tetas no solo producían alimento para mi hija es que además me servían para dormirla, calmarla, hacerla sonreír, le podía ayudar a superar los momentos de dolor o enfermedad. ¡Cómo no me lo habían contado antes! Y esa es la idea, que las mujeres sepan que disponen de un superpoder, que tengan la información y que si quieren, la usen.

A lo largo de algo más de 200 páginas que tiene el libro no solo encontramos información actualizada, recursos o consejos, falsos mitos y creencias, sino también situaciones reales (y todo organizado en páginas con una maquetación súper apetecible). Creo que es muy positivo que una voz femenina escriba un libro sobre lactancia porque, entre otras cosas, le has aportado tu propia experiencia y tus vivencias. ¿Crees que era necesario un libro así?

Hay otros libros de lactancia escritos por mujeres y espero que cada vez haya más. Además estoy muy orgullosa del trabajo de maquetación y de las fotos que hemos podido incluir. Fotos de madres de verdad, con sus bebés; nada de fotos de bancos de fotos ideales. Tengo que decir que he “crecido” como madre con los libros de Carlos González. Adoro cada uno de sus libros, su conocimiento y su sentido del humor.

Él lo ha dicho todo y creo que lo único que le podía a aportar es la experiencia propia. Mi visión y mi vivencia. Explicar las cosas que me han pasado y cosas que me han enseñado las madres y sus bebés en estos años, esas cosas que nadie te cuenta pero que pasan a la mayoría de madres que dan el pecho en algún momento de su lactancia.

Muchas mujeres cuando estamos embarazadas por primera vez al plantearnos el tema de la alimentación del bebé incluimos un “si puedo” daré el pecho (¡Yo misma no paraba de decirlo!). Y como dices, “parece que no depende de nosotras” cuando realmente la lactancia materna tiene un casi todo que es de aprendizaje, de información, de práctica y de observación. ¿Es una cuestión de falta de confianza (o quizás demasiada confianza en que se trata de un “instinto”? ¿De desinformación? ¿De falta de referentes a nuestro alrededor?

La ignorancia es muy atrevida y en lactancia es muy evidente que es así. En primer lugar, porque cuando estamos embarazadas nos centramos en el crecimiento de nuestro vientre y en el parto. Y es que además las mayoría de las mujeres en el primer mundo estamos mega acompañadas y controladas en el embarazo. En 9 meses no nos dejan de hacer controles y revisiones, y todo parece estar bajo control. Llega la lactancia y entre que no hemos dado demasiada importancia a la lactancia, porque creemos que es instintiva y si falla pues mala suerte, amanecemos con un bebé en brazos que quiere comer, que busca el pecho desesperadamente y cuando buscamos ayuda, la mayoría de veces no la encontramos. Y no es que la madres no quieran, es que amamantar puede ser una carrera de obstáculos. Y llegadas las dificultades o te creces y sales adelante o te hundes casi de manera irremediable, perpetuando el mito de que la lactancia es cuestión de suerte.

Llegadas las dificultades o te creces y sales adelante o te hundes casi de manera irremediable, perpetuando el mito de que la lactancia es cuestión de suerte.

Dices en uno de los capítulos del libro que las expectativas que tenemos de nuestra lactancia son muchas veces las que “mandan al traste una lactancia que funciona perfectamente”. ¿Cómo bajar esas expectativas y por qué crees que tenemos ya muchas veces una idea predefinida de lo que “tiene que ser”?

Aunque creas que no sabes nada de lactancia, sabes algo. Normalmente sabes cosas básicas, negativas o idílicas. Y es que hemos perdido la crianza en comunidad. Somos la única especie que no sabe cómo “funcionan” nuestros bebés. Que desconocemos sus necesidades básicas, que nos sorprendemos porque un bebé recién nacido quiera estar pegado a nuestro cuerpo o que se sirva de la teta para otras cosas que no sean comer. Pensamos que esos seres de pocos días nos manipulan y que los tenemos que enseñar a vivir. Ninguna otra madre mamífera lo ve de esta manera. Al igual que los partos y nacimientos que estamos acostumbrados a ver en la televisión o las películas son exagerados, rápidos y tremendamente dolorosos; las lactancias y maternidades que “vemos” son falsas. Hay series de televisión donde el bebé se comporta como un muñeco, está ausente o solo duerme y come.

Un bebé es un ser maravilloso y primitivo que solo requiere: calor, amor y alimento. La mejor opción que de verdad cubre todas sus necesidades somos las madres. La maternidad, la lactancia y la crianza piden disposición y presencia. Y muchas veces no estamos preparadas ni mentalizadas para la verdadera experiencia y, por otro lado, antes de tener un bebé solemos elaborar un plan muy detallado de lo que será nuestra vida posterior al nacimiento del bebé y luego todas estas ideas se hacen trizas. Nuestros sentimientos se desbordan y nos tenemos que volver a conocer, a escuchar, a priorizar.

La pensadora feminista Silvia Federici decía en una entrevista que “es un engaño que el trabajo asalariado sea la clave para liberar a las mujeres”. Me ha gustado que en varias ocasiones, incluido un capítulo entero, mencionas la vuelta al “trabajo remunerado”. ¿Qué opinas de la afirmación de Federicci?

Estoy bastante de acuerdo. Antes de ser madre no lo veía. Yo estudiaba y trabajaba y en casa los dos hacíamos lo mismo. Fue ser madre y la cosa se complicó. Además, soy autónoma por lo que me tocó volver a trabajar cuando mis hijas eran muy pequeñas. Yo hubiera preferido no tener que volver a trabajar tan pronto y poder vivir y criar de manera más relajada. Cuando eres madre tienes el trabajo más exigente del mundo; haces de todo y si no lo sabes, lo aprendes. No hay vacaciones, no hay bajas por enfermedad. Estás siempre de manera incondicional con ellos. Y ya os digo que crecen (mis hijas tienen 17 y 13 años y son muy autónomas e independientes) pero sigues siendo su madre.

Esa vuelta al trabajo remunerado es uno de los factores que pueden determinar la duración de la lactancia materna pero, ¿qué otros factores influyen en la duración de la misma?

Sin duda el trabajo y las pocas opciones de conciliación que tenemos no facilitan nada de nada. Pero es que lo curioso es que la mayoría de madres creen que empezar a trabajar implica dejar la lactancia. Y en la mayoría de trabajos no es así. La lactancia puede ser de muchas maneras y si la disfrutas, puedes mantenerla de alguna manera que sea satisfactoria para ambos. Tan solo necesitas saber cómo hacerlo.

La mayoría de mujeres encuentran muy poco apoyo real. Estoy harta de oír: “me han dicho que el bebé se agarra y mama de maravilla pero me duele el pecho”. Si cuando tenemos dificultades, problemas o dudas no obtenemos la ayuda que necesitamos, el mantenimiento de la lactancia es casi ciencia ficción.

Dices en uno de los capítulos del libro que “hay mujeres que simplemente hacen lo que sienten que deben hacer sin dejarse llevar por la masa social y la publicidad imperante”. Y esto hace que muchas veces se sientan muy solas en su camino. ¿Pueden ser los grupos de madres que se forman alrededor de la lactancia una forma de encontrar ese espacio perdido?

Seguro. Sean grupos físicos o virtuales han sido la clave para ir recuperando el condimento de la lactancia. Y es que, además, cuando eres madre lactante necesitas a una igual, a otra madre con la que te puedas abrir, con la que puedas llorar o no parar de reír. Y es que cuando sabes que alguien vive lo mismo que tú, que te entiende y no te juzga, te liberas. Es, sin duda, la mejor terapia.

La mayoría de mujeres encuentran muy poco apoyo real.

 

 

Otra cosa que creo que hay que mencionar es lo ameno y sencillo que es el libro, pero también el tono del libro: conciliador, empático, coherente y cercano. Y creo que su esencia se puede resumir en dos frases que aparecen en él: “Lo único que pretendo es que tengas suficiente información para tomar tu camino, sea el que sea” y “Si decides no dar el pecho o dejar de darlo que sea porque tú lo quieres así”. ¿Quién te gustaría que leyera tu libro?

Buena pregunta. Yo he escrito pensando en qué hubiera querido leer cuando fui madre. Qué me hubiera gustado saber. He intentado ofrecer soluciones, resolver dudas habituales… Me gustaría sobre todo que lo leyeran mujeres embarazadas y sus parejas. De hecho, estoy pensando que me encantaría que lo leyera la familia entera a modo de preparación global porque para las madres es clave disponer de una familia que la apoye y respete en sus decisiones.

 

 

Autor entrada: Diana Oliver

1 thought on “Alba Padró: “La maternidad, la lactancia y la crianza piden disposición y presencia”

    Lida

    (15 septiembre, 2017 -1:57 pm)

    Muchas gracias por la entrevista! Me encanta leer a Alba Padró, es una persona tan sincera y sobre todo, muy noble al compartir su conocimiento con las mamás que queremos dar pecho!

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