La crianza en proyectos: Nicolasita y su ropa para la lactancia

Hoy os traemos una historia de maternidad,  y un proyecto muy relacionado con nuestra comunidad. El de Elena Díaz, y su Nicolasita, una marca de ropa para vivir la lactancia que os cuenta ella mismo aquí:

– Dinos quién eres y de dónde vienes 😀

Me llamo Elena Díaz Dapena y soy asturiana, de Gijón. Soy periodista desde hace ya casi 15 años, y desde hace un par, proyecto de psicóloga. Tengo un hijo, Nicolás, de 17 meses.

– Cómo llegas a un proyecto así y por qué

Llegué a rastras, por necesidad. Durante su período de lactancia materna exclusiva, Nicolás me tenía secuestrada, absorbida (literalmente) y maniatada. Venga a llorar y a comer. Y yo, madre primeriza e hipersensible, no soportaba ni un segundo su llanto sin acudir corriendo a “socorrerle”. Y me olvidaba de coger agua, comida, el móvil, mantas, baberos… Al final me pasaba horas con Nico en el pecho, sin moverme para no despertarle y obtener un ratín de paz, pero deshidratada, incomunicada, húmeda, con frío, aburrida… Tener al bebé en el pecho es algo maravilloso, pero no tanto como para no hacer nada más en todo el día. Necesitaba encontrar una solución para todas estas incomodidades si quería conseguir una lactancia materna exitosa, lo cual tenía muy claro. Busqué mucho, pero no existía nada. Así que empecé a hacer bocetos, me formé en diseño, trabajé con patronistas y talleres de confección y nacieron, por fin, las nicolasitas, las primeras prendas de ropa diseñadas y patentadas para ayudar a conseguir una lactancia materna exclusiva exitosa, cómoda y lo más amable posible. Ah, y mona, que son tops muy chulos.

– Qué pasa con la maternidad hoy en día y cómo se refleja en tu marca

Resumiendo muchísimo, desde mi punto de vista, un par de cosas:

  1. Muchas mujeres, hoy en día, criamos aisladas. No tenemos tribu. No compartimos con otras madres el espacio, el tiempo, las alegrías y los sinsabores de la maternidad. Obviamente, las que tenemos pareja, repartimos con ella las responsabilidades, pero no me refiero a eso. Me refiero a que el ser humano es social por naturaleza, a que en las tribus no estaba la madre todo el rato sola con su hijo y a su bola, sino que había (¿hay?) grupos de maternidad, donde una amamanta, otra vigila, la tercera cocina, la de más allá juega, los niños se entretienen entre ellos… En los patios de vecinas de antaño, algo similar. Y ahora no tenemos nada de eso. Estás tú, tu baja de maternidad y tu bebé. Y le amas, y te llena, y no puedes más, y necesitas estar sin él alguna vez, y llega tu pareja del trabajo y se lo disparas como una patata caliente para poder ir al baño sin portear, hacer una llamada o llorar a tus anchas. Porque te has quedado sin un solo milímetro de espacio, sin un segundo de tiempo. Porque, a lo mejor, te has acurrucado con tu bebé en el pecho y estabas guay las tres primeras horas, pero luego ya has tenido bastante, tienes sueño, sed, frío, leche por la tripa, ganas de llamar a tu madre y de un bocadillo de chorizo. Todos esos problemas que nos pueden surgir, fruto del aislamiento, de no tener a alguien que te acompañe y ayude, están reflejados en las nicolasitas y tratan de ser suavizados con sus características: un depósito de agua, un bolso para el móvil, una cinta para recoger derrames de leche, la tela interior que sirve de babero y de arrullo… Por eso son una ayuda maravillosa para las mujeres lactantes.
  2. Yo nací en 1983, en una sociedad en la que “nena” era insulto y “machote” virtud: patriarcal, machista, postdictatorial, todo el kit. Igual que la sociedad, fui revisándome y tumbando ideas que tenía híper arraigadas, y en el momento en que llegué a la maternidad, con mis buenos 35 añitos, ya era una mujer fuerte, feminista, viviendo la exquisita vida moderna en una relación de absoluta igualdad. YA, CLARO. Un día pares y dices, vaya, vaya, así que esto que yo creía que era así, no es exact…Y entonces, aquello que tú ibas a hacer y yo… Ah, que no, que esto también… Pero y lo de… Ah, espera, que tampoco. Ajá. Bien. ¿¿¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ???

Se me fue el cuento al traste. Y a muchas mujeres de mi generación, también. Nos hemos dado cuenta de que la equidad no es real, de que nuestros roles siguen estando descompensados, de que hay mucho camino por andar y que la maternidad ayuda un montón a seguir poniendo las cosas en su sitio, pero con una bofetada inicial que te deja pajarito total. En este sentido, igual que decía que las nicolasitas ayudan a solventar los problemas, digamos, logísticos de la lactancia, en el blog de Nicolasita.es, “Apoyo moral”, damos lo dicho: apoyo moral. En la comunidad que hemos creado en Instagram, también.  Acompañamos a las mujeres que acaban de ser madres y damos luz a los problemas emocionales de esta fase, poniendo en negro sobre blanco lo que muchas sentimos pero a veces no compartimos por temor, porque está “mal” verbalizarlo, porque a ver qué van a decir de mí… Creo que entender, ver, mostrar y compartir ayuda a quitarse el miedo. Saber que eso no sólo te pasa a ti, que es normal, es muy descargante, porque conocer el sentir y los límites de otras te ayuda a detectar y dibujar los tuyos. Escribo en tono de humor, soy un poco bruta, y diría que dejo un regusto final optimista (bueno, a veces), porque lo cierto es que, en general, todos esos problemas se van disipando: tú te haces más fuerte, te ríes un poco de la vida, sufres y lloras por los rincones, amas, odias y vuelves a amar tu situación. Todo es un huracán, pero también es una maravilla. Y, bueno, al final… ¡champán por las tetas!

– Para quién está pensada

Las nicolasitas están pensadas para mujeres que están embarazadas y tienen este perturbador relato interno: “Me gustaría dar el pecho, pero no me voy a obsesionar, si al final no puedo, no pasa nada, le doy leche de fórmula, que a muchos nos dieron y mira qué bien… Aunque en realidad sí que me gustaría… Pero no me voy a obsesionar, si al final no puedo…”. Y así todo el día. Es un arma que te ayuda a confiar y a desarrollar una lactancia materna satisfactoria.

Otro público claro son las mujeres que ya han comenzado a dar teta y sus bebés son alta demanda; a este perfil les son de gran ayuda.

La compran mucho entre amigas para babyshowers y, aunque no era el fin del producto cuando lo creé, algunas mujeres la adquieren también para taparse el pecho fuera de casa, porque permite amamantar con privacidad y respeto hacia el bebé. Les ayuda mucho para los días de postparto, cuando a veces tienes visitas incómodas en el hospital y no quieres ni sacar a tu bebé del pecho ni enseñarle las domingas al hermano de la portera, que te ha traído unas flores.

También está pensada para aquellas mujeres que no quieren adquirir muchas prendas de lactancia: la nicolasita sirve para poder amamantar con tu ropa normal. Te la pones encima y listo, con una nicolasita atraviesas toda la lactancia.

Y el blog, “Apoyo moral”, está dirigido a madres primerizas, madres que ya han pasado por ello y se ven reflejadas, amigas de madres desquiciadas, parejas, futuras mamás y, en general, personas a las que les gusta echarse unas risas y entender.

– Qué ha supuesto para ti este proyecto, qué está suponiendo

Siempre quise llevar a cabo un negocio que ayudase a las mujeres, y éste lo hace tanto en el plano físico como en el emocional, lo cual me enorgullece profundamente. Cada vez que una mujer me dice que la nicolasita le ha cambiado su relación con la lactancia, siento ganas de seguir imaginando y creciendo con esta marca.

Además, el proyecto editorial me supone una recompensa emocional e intelectual muy fuerte. Escribo mucho, que es lo que más disfruto, y me llegan un montón de mensajes de mujeres empatizando, diciéndome que viven exactamente lo mismo, que les hago reír y disfrutar, que les ayudo. Es tremendamente reconfortante.

Pero también hay un lado oscuro: desarrollar un producto textil 100% en España es un constante dolor de cabeza. Toda la parte de producto, selección de materiales y de proveedores, rollos legales, impuestos, márgenes, etcétera… Es maravilloso porque supone un aprendizaje constante, pero creo que podría haber tenido una existencia plena sin el desarrollo de estos conocimientos.

– Qué esperas conseguir (medio-largo plazo)

Que todas las mujeres que piensan dar el pecho sepan lo que es una nicolasita y cómo puede ayudarles. Que la compren, la compartan, les ayude y ayude a sus vecinas, amigas y hermanas cuando terminen con ella. Que el período de lactancia sea, además de precioso, lo más amable posible. Que las mujeres lactantes se sientan fuertes, recuperen espacios, se expandan (en Nicolasita lo llamamos mumspreading). Que las visitas a Nicolasita.es revienten los servidores, ganar un Nobel y hacerme milmillonaria.

 

¡No os perdáis todo lo que tiene Nicolasita en su web!

 

Autor entrada: Mónica

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