Esto me aneta muchísimo: tener mi propio Huerto Urbano.

Yo me lo planto, yo me lo guiso, yo me lo como. Y todo por tener un huerto urbano.

Soy Isabel, la creadora del blog La madre del pollo y los que ya me conocéis desde hace tiempo y me seguís por las redes sociales, habréis visto como en Instagram  más de una vez he subido montones de verduras. Verduras que he cultivado yo…sí, sí, las he cultivado yo. Porque tengo un huerto urbano.

Y ¿qué es un huerto Urbano?

Pues un huerto Urbano es lo que entendemos hoy en día por un espacio urbano destinado para cultivar verduras, lejos de los sistemas industrializados de cultivo, lejos de pesticidas y de explotaciones intensivas.

Tipos de Huertos Urbanos

Generalmente cuando piensas en huertos urbanos tendemos a pensar en esos terrenos cedidos por algún organismo público y dirigido principalmente para personas jubiladas. Terminando generalmente por pensar…para que no se aburran los pobres… Sí, el ser humano es así. Pero nada más lejos.

A día de hoy podemos encontrar huertos urbanos dirigidos por organismos públicos (ayuntamientos), empresas privadas (sí, ya hay gente que ve esto como un negocio) e incluso asociaciones de vecinos.

Si estás interesado en hacerte con el uso de un huerto urbano lo mejor que puedes hacer es empezar por el ayuntamiento o concretamente con el departamento que lleve estos temas (a veces jardines, a veces empleo, asociaciones….) En serio, no te de vergüenza y pregunta.

Preguntando descubrí que en mi ciudad los huertos urbanos no son sólo para personas jubiladas, sino que tienen en marcha un proyecto de 4 terrenos repartidos por toda la ciudad a los que sólo pueden acceder personas desempleadas. Y ahí es donde yo conseguí el mío. Éstos, una vez adjudicados, son renovados anualmente siempre que sigas cumpliendo con los requisitos establecidos.

Y ahora que lo tengo, ¿por dónde empiezo?

Una vez realizados los trámites de solicitud (suele haber una convocatoria al año), si te han adjudicado uno,  tiendes a ir de sobrado y presentarte allí pensando que vas a poner un melonar y vas a vivir de las rentas… Pero ¡cuidado!  los huertos urbanos tienen normas.

  1. Infórmate bien de las normas de tu huerto.

Normalmente a parte de las normas generales de convivencia habituales en estos sitios, ya que somos muchos los que tenemos que convivir en la misma parcela (limpieza, orden, ruidos, horarios de riego, etc.) también suele haber en las bases de la adjudicación algunas excepciones de cultivos. Más que nada por temas de plagas, que en ocasiones resultan difíciles de combatir y antes de que se extiendan es preferible evitar plantarlos (en Valladolid es el caso de la patata, en nuestros huertos no está permitido su cultivo).

  1. Si no sabes, busca asesoramiento.

Hoy en día, con internet en casi todas las casas lo más fácil es buscar información sobre plantas y cultivos en la red. Pero muchos de estos huertos urbanos suelen tener ingenieros a su disposición que estarán encantados de ayudarte. Tanto para informarte de cómo empezar a hacer los surcos de tu terreno (como fue mi caso), como para recomendarte qué cultivar, cuándo y cómo combatir las posibles plagas y enfermedades.

Recordad, muchos de estos huertos urbanos (por no decir todos) son también ecológicos. Se busca en ejercer el menor impacto ambiental posible, nada que sea producto químico. Estos técnicos te sabrán asesorar en que utilizar en cada caso…y doy fe de que funcionan muchísimos de los remedios caseros que te recomiendan.

  1. ¿Y las herramientas y las plantas?

Por mi experiencia os puedo contar que aquí en Valladolid los huertos urbanos disponen de unas casetas donde poder dejar nuestras cosas y las herramientas. En mi caso los huertos disponen de una serie de herramientas básicas para compartir entre todos los hortelanos de esa parcela. Y es el ayuntamiento y la universidad que aporta al técnico los encargados de su reposición. Aunque lo habitual es que termines por comprar alguna cosa para tu huerto que te facilite el trabajo.

En mi caso, el ayuntamiento aporta el terreno y el agua. La universidad los servicios de asesoría y venta de productos ecológicos y plantas. Ambos, las herramientas y nosotros las mangueras para el riego.

También deciros que el primer año, si nunca te has dedicado a esto, andarás un poco perdido y lo mejor que puedes hacer es preguntar a tus propios compañeros. Ellos te dirán dónde comprar las mejores plantas o material necesario. La verdad, son toda una fuente de sabiduría. Pero recuerda… si es algún producto el que te sugieren utilizar, confírmalo primero con el técnico, no vaya a haber sustos después.

  1. Ya tengo mi melonar… ¡Ahora a hacerme rico!

Pues nada más lejos. Siento deciros que este tipo de huertos sustentados por los ayuntamientos, entre sus normas suele figurar la de estar prohibido lucrarse con lo que cultivas. Todo debe de ser para uso y consumo propio. Así que ojito con lo que plantáis. Yo este año pasado planté calabazas de más y aún las tengo rodando por mi casa.

Lo ideal en estos casos es realizar trueques con tus compañeros de parcelas o aprender a embotar los excedentes para usarlos a lo largo del año. No hay mayor placer y orgullo que consumir mi propio tomate frito de un año para otro. En el caso de nuestros huertos, los excedentes se suelen donar a asociaciones vecinales para que a su vez lo repartan entre la gente necesitada.

  1. Pero si solo hace bueno en verano, me voy a aburrir el resto del año.

La verdad es que cuando lleves un tiempo trabajando al sol, hasta agradecerás los días de invierno. Y es verdad que fuera de la temporada primavera/verano la actividad disminuye, pero descubrirás que existen muchos cultivos de invierno. Que si bien no necesitan tantos cuidados como los de verano sí que te tendrán entretenido buena parte de tu tiempo. En el fondo va a depender del tiempo que le quieras dedicar a tu huerto y el provecho que le quieras sacar.

Conclusión

Así que ya sabéis. Si os animáis acercaos a vuestros ayuntamientos y asociaciones y preguntad.

Si el proyecto está en tu ciudad prácticamente no os pedirán muchos requisitos. Es verdad que no suele salir gratis puesto que las plantas y algunos tratamientos corren de vuestro bolsillo. Pero la sensación de estar haciendo algo con tus propias manos y esfuerzo compensa con creces. Yo después de dos años metida en esto lo recomiendo. Da trabajo que hacer, pero el resultado es más que satisfactorio.

Si quieres seguir las andanzas de Isabel, La madre del pollo, puedes seguirla en su blog.

 

Autor entrada: Rocío Cano

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

En cumplimiento de la legislación española vigente en materia de protección de datos de carácter personal y del reglamento europeo RGPD 679/2016 le informamos de:

Responsable: Madresfera SLU + info

Finalidad: Gestión del envío de información solicitada, gestión de suscripciones al blog y moderación de comentarios. + info

Legitimación:: Consentimiento expreso del interesado. + info

Destinatarios: No se cederán datos a terceros para la gestión de estos datos.

Derechos: Tiene derecho a Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional. + info

Información adicional:: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos Personales en mi página web www.madresfera.com + info

Array